Ahora que no estás se vuelve opaco el mundo. Las noches son frías y el cielo solitario.
¿Luna, por qué me abandonaste?
domingo, 29 de noviembre de 2015
jueves, 26 de noviembre de 2015
martes, 17 de noviembre de 2015
Dulce madrugada
La luna no me ama, mi amor, y tú tampoco. La noche se me hace tan corta... Pronto llegará el amanecer. El maldito amanecer.
viernes, 6 de noviembre de 2015
jueves, 5 de noviembre de 2015
domingo, 1 de noviembre de 2015
El hombre que amaba a la Luna.
Esta es la historia de un hombre que todo lo había perdido. Lo único que conservaba con él era un pequeño trozo de roca, a la que llamaba Luna. La llevaba sujeta al cuello, siempre consigo, en una pequeña cadena, y por esto lo llamaban lunático. Y lo era. Se la pasaba sentado en la plaza, sin comer ni beber, ni pedir. Sólo sentado, mirando su Luna, y tarareando cabizbajo. ¿Qué pensaba aquél lunático al ver su luna rota? ¿Acaso no entendía que solo era una roca? Seis años cabizbajo estuvo el lunático, aferrado, lloroso, pensativo e indeciso. La verdad es que sabía muy bien que sólo era una roca, pero nunca perdía la esperanza de que brillara. Tal era su esperanza, que olvidó como era la Luna.
Un día, sentado en la plaza como tantos otros, un grupo de niños le arrebataron su roca-luna, y se dio cuenta que llevaba tantos años sentado, que también había perdido las fuerzas para perseguirlos. Lloró mucho ese día. Lloró de rabia, de dolor, de miedo. Lo único que tenía en su vida era aquella roca rota,y alguien más se la llevó. Decidió terminar con su vida.
Por suerte para aquél lunático sin corazón, hacía meses que alguien le observaba en las noches. Por suerte, también, ella lo miraba esa dulce madrugada. Siempre le pareció curioso como el corazón de un hombre podía ser tan ciego. Le pareció curioso aquél lunático rocoso, tosco y cabizbajo, llorando por rocas sin saber lo que realmente había perdido, ni lo que se perdía en su cabizbajez. La Luna bajó y lo detuvo. Le regaló palabras tan dulces y ciertas que el lunático comprendió que alguien le hablaba en el lenguaje secreto del corazón. Que las rocas no son lunas. Y la amó.
Aquél hombre nunca volvió a ser el mismo.
Ni su Luna, ni su amor.
Un día, sentado en la plaza como tantos otros, un grupo de niños le arrebataron su roca-luna, y se dio cuenta que llevaba tantos años sentado, que también había perdido las fuerzas para perseguirlos. Lloró mucho ese día. Lloró de rabia, de dolor, de miedo. Lo único que tenía en su vida era aquella roca rota,y alguien más se la llevó. Decidió terminar con su vida.
Por suerte para aquél lunático sin corazón, hacía meses que alguien le observaba en las noches. Por suerte, también, ella lo miraba esa dulce madrugada. Siempre le pareció curioso como el corazón de un hombre podía ser tan ciego. Le pareció curioso aquél lunático rocoso, tosco y cabizbajo, llorando por rocas sin saber lo que realmente había perdido, ni lo que se perdía en su cabizbajez. La Luna bajó y lo detuvo. Le regaló palabras tan dulces y ciertas que el lunático comprendió que alguien le hablaba en el lenguaje secreto del corazón. Que las rocas no son lunas. Y la amó.
Aquél hombre nunca volvió a ser el mismo.
Ni su Luna, ni su amor.
sábado, 31 de octubre de 2015
Lunanhelo
Hoy la luna se ha marchado temprano. También mi Luna. Me han hablado entre sueños, ambas, de sus sueños, que también son míos .
Hoy mi Luna me ha contado que desea escaparse. Desea ver la luna en algún lugar lejano, nuevo. Mi Luna quiere irse, y yo irme con ella.
Hoy las lunas callaron, y callando se entendieron. La noche grita y las palabras sobran, Luna, pues también te entiendo.
Hoy, cantando, compartió mi Luna deseos que deseé cumplir. Deseando durmió, como esperando despertar distante, y yo despertar con ella.
Hoy mi Luna me ha contado que desea escaparse. Desea ver la luna en algún lugar lejano, nuevo. Mi Luna quiere irse, y yo irme con ella.
Hoy las lunas callaron, y callando se entendieron. La noche grita y las palabras sobran, Luna, pues también te entiendo.
Hoy, cantando, compartió mi Luna deseos que deseé cumplir. Deseando durmió, como esperando despertar distante, y yo despertar con ella.
jueves, 29 de octubre de 2015
Deslunado
Es mi primera noche sin ti, y me duele tanto el frío, soledad menguante, que te me haces más hielo que plata.
Es la primera noche lejos de ti, y me siento vacío, casi otoñal, cual vaivén entre tus hojas de esperanza eclipsada.
En esta primera noche con mi deficit de ti, comprendí que lo peor de estar tan lejos es sentirte lejos, y te extraño, amor creciente.
Pues en esta noche, y por primera vez, brillas, luna llena, por tu ausencia.
Es la primera noche lejos de ti, y me siento vacío, casi otoñal, cual vaivén entre tus hojas de esperanza eclipsada.
En esta primera noche con mi deficit de ti, comprendí que lo peor de estar tan lejos es sentirte lejos, y te extraño, amor creciente.
Pues en esta noche, y por primera vez, brillas, luna llena, por tu ausencia.
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